jueves, 17 de octubre de 2013

Reflexivas reflexiones que espejean mis nociones

Ahora resulta que las amarantas son unas flores con tantas propiedades medicinales como multitud de ellas hay en una planta de amaranto.
 
Falta saber dónde subsisten, pues alguna que yo creí ver en la subida al monte, en terrenos del antiguo vertedero, cuando venía aquel malasombra a segar alfalfa para sus caballerías, debió cortar todo parejo, y no dejó ni restos de ella.
 
¡Menuda cultura y sensibilidad gastamos por estas tierras! Más bien, muchos, a la que ven el verde, les sugiere que es sólo para echar desperdicios en él.
 
Algo que me sorprende hasta inquietarme es, por qué soy yo tan diferente de esos cuyos vestigios veo en el campo: entiéndaseme, no me considero superior en modo alguno a ellos, pero por eso mismo, si no tengo lo que a ellos les supongo, como es formación, estudios, instrucción, por haber pasado por aulas universitarias o cuando menos, de instituto.
 
Será mi trayectoria vital, los distintos escenarios que he conocido, pero, no, si esto, dicho así suena rebuscado, pretencioso, pues esos escenarios más bien los tuve que limpiar... Eso es lo que me ha tocado hacer en demasía, limpiar lo que otros han dejado sin hacer, y éstos de ahora, que tiran sus pañuelos desechables, por ejemplo, en cualquier parte del monte, ¿será porque se creen así, por no apurar el pañuelo en cuestión, dándole sólo un uso, más limpios? Además de cochinos, son tremendamente comodones, pues bien podrían guardar dichos pañuelos hasta echarlos en el contenedor correspondiente. A mí me tocó de lleno aquello de "La letra con sangre entra", y para esos, todo son facilidades.
 
Aquel tiempo de tascas con pellejos de cabra con grifo, en que los vasos que servías eran "zampaos", el cubilete para los cacahuetes parecía no tener fondo, las aceitunas, los caramelos "de esencia" los distribuías a diestra y siniestra, para lograr amigas...
 
Y para una vez que te desmarcaste, en sanfermines, cuando acabaste cantando jotas por efecto del poco alcohol ingerido (de lo que no eres consciente, ni diste crédito a que fuese así), tu acompañante se avergonzó de ti, precisamente él, que casi se jactaba de "haberse bebido algunas viñas".  

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