viernes, 13 de agosto de 2010

No muerte a los toros

Desde siempre he estado en contra de ese espectáculo de la corrida (nunca he ido a ninguna), pero también me dan mucha pena tantos animales como se sacrifican en tantas fiestas y jolgorios. Claro que el tiempo del vegetarianismo, veganismo, parece estar lejos. En general, todos esos excesos -de alcohol, también, claro, y otras drogas que ni sé ni quiero pensar que se consuman- En resumen, que ya de entrada, siento que es una batalla perdida. Pero hay que decirlo, aunque nadie es profeta en su tierra. De joven ya me tocó estar más al otro lado de la barra, y por mis circunstancias -mi salud, a lo largo de toda mi vida- me he ido proscribiendo mucho de ese tipo de fiestas, aunque en absoluto me considero de los aburridos. Asimismo condeno esa violencia que se ejerce contra las mujeres, lo que, por desgracia no sucede sólo en días de festejo y orgías, sino que forma parte de la vida diaria, en muchos, demasiados, casos. Como también los nefastos accidentes laborales, otra lacra de esta 'suciedad'. Me imagino a uno de aquellos profetas que se citan en el Antiguo Testamento de los católicos, por ejemplo, y en la Historia, en fin, y me digo que ahora lo tendrían crudo. Claro que aquellos filósofos, como Diógenes, el que no tenía sino el cubo de vino vacío como vivienda... Ahora habría arremetido, tal vez, contra las inmobiliarias y los gobiernos que se lo ponen tan difícil a los jóvenes para encontrar un piso asequible.

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