viernes, 20 de enero de 2012

Inseguridad Social

Si, claro, si me quejo de la seguridad social (me apresuro a ponerle las dos mayúsculas y, ¿qué obtengo? ¡SS!, me dirán que fomento la iniciativa privada. Pero tal como se muestran a menudo los médicos, tal carencia de sagacidad se puede detectar en ellos, así como de empatía y qué sé yo más, que dan ganas de apretar a correr y alejarse de ellos. ¿O se debe culpar al sistema, por el contrario? Y sin duda será así, en cuyo caso deberemos retroceder, al investigar a éste y concluir que, en la formación de ellos ese sistema se ha empleado a fondo, teniendo en cuenta sus carencias. Y eso, ¿dónde nos sitúa? Pues en un país de Nunca Jamás que no hay por dónde cogerlo. Oyes a los 'viejillos' quejarse, no hablemos de los 'carrément vieux'; y si ya los jóvenes están siendo hostigados como podemos ver en nuestra tierra de Euskal Herria -denominación que a tantos produce repelús-, pues ya me contarán qué nos queda. Es verdad, ayer oí decir a una vecina lo muy dolorido que está su marido de la columna, y lo vergonzoso de las soluciones que le dan en dicho estamento o sus centros. En palabras de ella misma: "se desharán de todos los viejillos..." -y así reducirán gastos, se sobreentendía- Pues eso, Mengheles de turno, no os reprimáis. Total, entre viejillos y viejones os puede salir una buena cantidad que recortar. y abaratáis costes.
  

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